miércoles, 15 de diciembre de 2010
La Fiesta de Navidad
La cita era a las 15.45(debe de ser que la mayoría de los padres no trabajan), llegamos a las 15.30 y ya estaba todo ocupado claro que teniendo en cuenta que nosotros íbamos 5 para ver a 1 no es de extrañar, así que nos pusimos de pie en la parte de atrás. Nos tocó delante un entrañable abuelito que había conseguido silla y que estuvo todo el tiempo de pie, creo que la usó para dejar el abrigo.
A pesar de que llevábamos mes y medio cantando los dos villancicos, yo no estaba muy segura de que Irene fuera a cantar, porque es bastante tímida, pero cual fue nuestra sorpresa cuando empezó a saludarnos como una loca desde el escenario (la única), lanzándonos besos y todo y su hermano desde atras gritaba 'hola, 'hola' sacudiendo su manita, y todos( los 5) saludando aun más efusivamente, vamos que se nos vio claramente que eramos la familia de la artista, porque está mal que yo lo diga, pero mi niña la mejor, que gracia, que salero, como movía las caderas, vamos que este es el comienzo de una carrera artística, estoy segura.
jueves, 9 de diciembre de 2010
Hemos sobrevivido
La idea era irnos de viaje a Madrid el viernes 3 (que era festivo en mi comunidad) y volver el martes 6, así teníamos el 7 de jornada de reflexión previa a la vuelta, es decir día de lavadoras, plancha del uniforme etc etc.
Pero el viernes amanecimos con la mayor nevada que había visto yo en esta mi ciudad, así que como padres responsables decidimos retrasar todo un día, tanto la ida como la vuelta. Lo pasamos muy bien en la nieve y una vez mas me arrepentí de no tener botas adecuadas, pero es que siempre que las tengo delante digo, 'total para un día que nieva me voy a gastar xxx, mejor me compro otra cosa' y así año tras año, y me da mucha envidia la gente que en cuanto nieva se planta un mono y unas botas 'apresky' y a pasear, como si tal cosa oye.
El sábado por fin salimos, más o menos a la hora prevista y con todo en el maletero, me resistí a llevar mucha ropa para los niños, esa de porsiacaso, y cabía todo en una maleta.
Tras un duro viaje de copiloto en el que no hacía mas que repartir chucherías a diestro y siniestro (véase entrada Copiloto) paramos a comer.
Comimos y conforme llegábamos a Madrid escucho un torrente que procede de la parte de atrás, miro, e Irene se había transformado en la niña del exorcista, sobra decir que lo primero que pensé fué 'y yo sinporsiacaso' y lo segundo que el coche iba a apestar durante mucho tiempo y mientras pensaba todo esto cogía rápidamente las cazadoras y los zapatos, que estaban por el suelo, para evitar que se mancharan, así que acabé rodeada de todo lo que habitualmente llevo como copiloto (repito léase la entrada Copiloto) más una montaña de abrigos, jerseys y zapatos.
Cuando por fin llegamos a casa, tras desmontar la silla, sacar a la niña del exorcista, la maleta, la cuna, el colchón, las sábanas de la cuna, los biberones, el otro niño, la silla del otro niño, limpiar (mas o menos el torrente) y ya con el tiempo justo para irnos descubro que el pobre Ignacio tenía caca hasta las orejas, 'y yo sinporsiacaso' así que la próxima vez me llevo dos maletas, eso si hay próxima vez, porque hemos vuelto agotados, bueno seguro que hay próxima vez porque lo hemos pasado muy bien.
Ah, y cuando llegamos a casa se había ido la luz y tenía todo casi descongelado, así que tuve que ponerme a hacer un puding de pescado para no tener que tirarlo, afortunadamente los centollos y solomillos nos los habíamos comido antes de irnos.
lunes, 29 de noviembre de 2010
Caperucita Roja
miércoles, 17 de noviembre de 2010
Cosas que me contáis
martes, 16 de noviembre de 2010
Una entrada rápida
lunes, 15 de noviembre de 2010
El supermercardo 1ª parte
viernes, 5 de noviembre de 2010
LA CUELA-COLA
“Señorita Pérez, acuda a la caja 3”. Estas palabras despiertan en algunas personas los instintos más primitivos que tenemos.
Os cuento. El pasado lunes estaba haciendo la compra con mi hija Irene, y después de coger los correspondientes yogures bebibles, zumos y demás, nos dirigimos a pagar la compra. Había cuatro personas esperando en cada una de las dos cajas que estaban abiertas, así que me puse detrás de dos señoras que tenían poca compra en su cesta. Aparentemente eran señoras tranquilas, que simplemente estaban realizando la compra diaria. Pero estaba equivocado. De repente la cajera levanto la mirada hacía nosotros, y comprobando la longitud de las colas, dirigió su boca hacía el micrófono, momento en el que empecé a oír un rugido en aumento procedente de las señoras que me precedían. “ …..Perez……3….. “(no pongo lo que dijo porque fue imposible oírlo, pero entiendo que fue la frase con la que he empezado el post de hoy. Comenzó una carrera de obstáculos hacía la caja 3, en la que nada quedó en pié. Lo más grave no fue que todos los chicles y demás chocolatinas ubicados en los exponedores de la compra compulsiva se vinieran abajo, sino que en la lucha encarnizada por hacerse con la pole position en la caja tres, una de las señoras propinó a la otra un codazo en plena nariz, del que, por lo que cuentan en el barrio, todavía no se ha recuperado.
A mi hija Irene le dije que los mayores también jugamos para divertirnos (que le voy a decir)
Para que luego digan que sólo/solo en el coche nos comportamos como animales