jueves, 2 de septiembre de 2010

No supe que decir

Cuando llevé a Irene a la revisión de los 2 años ( o sea hace más de un año) al mirarle los oídos me dijo la enfermera:
-Menudo tapón¡¡ esto hay que quitar
-Yo con un cierto complejo de cochina, aunque se que no es culpa mía (lo de que se formen tapones) le dije que muy bien que si ahora mismo.
-No casi no, te voy a dar unas gotas y se las pones unos días antes de venir
Quedamos en que la llevaría con Ignacio que tenía revisión a los pocos días.
El día de autos fuimos los 3 y mi madre (para ayudarme claro), con los oídos debidamente goteados.
Comenzó la operación a base de chorros de agua caliente y de repente exclama la enfermera '¡PERO QUE ES ESO¡¡¡'
Yo, que tenía a Irene en brazos, no veía a que se refería y por la cabeza se me pasaron infinidad de cosas que podían salir de esa oreja, y de repente se oye un clinc y salió un precioso pendiente de oro y perla con pinchito y todo.
Y lo único que conseguí balbucear fue, 'pero si además no es suyo'
Conclusión, Irene en la terrible edad de los 2 años, a la que ya se aproxima Ignacio, me copiaba todo lo que hacía, me vió ponerme los pendientes y ella también se lo quiso poner, sólo que le resultó mas fácil hacerlo en el agujero más grande.

2 comentarios:

Mª Eugenia Villar (Mayda) dijo...

Esta historia es tremenda! Creoq ue me la contaste un día pero no deja de fascinarme...
Bss!!

Anónimo dijo...

¡¡¡ En serio !!!! ¡¡¡ Que barbaridad !!! ¡¡¡ Pobre !!! Y no le dolia?