jueves, 13 de mayo de 2010

El burrito

Hoy toca cuento. La idea original no es mía pero leí algo parecido en otro blog y me gustó.



Había una vez un burro pequeño, feo y débil, sus primos y hermanos se reían de él, 'no vales para nada', 'trabajas fatal' y la verdad es que, aunque ponía todo el empeño del mundo, no conseguía tener la fuerza suficiente para labrar la tierra.

Su amo le despreciaba y le tenía atado todo el día en la noria, dando vueltas, mientras sus amigos iban al campo.

Pero el burro era feliz no le importaba lo que los demás pensaran de él, sabía que se esforzaba muchísimo y sabía que su trabajo era importante 'por lo menos gracias a mi pueden tener agua fresca'.

Un buen día apareció en el pueblo una joven pareja, la mujer parecía cansada y se sentó en una piedra para beber un poco de agua.

Cuando llegó el amo a buscar al burro el joven se le acercó

- 'Buenos días tenga usted, he visto que tiene varios burros, mi mujer está muy cansada y ya no puede caminar mas, necesito comprar uno de sus animales para proseguir nuestro largo viaje'

-'como no, tengo ejemplares muy buenos, mire mire que patas tiene este, le llevaran a donde usted quiera y

-'Pero disculpe', le interrumpió el joven, 'somos muy pobres y no puedo pagarle mas que estas pocas monedas de cobre'

-El campesino soltó una carcajada, 'Ja, con eso sólo puedes llevarte a este viejo y tonto burro que tengo en la noria'

José, que así se llamaba aceptó, soltó al burro con mucho cuidado y ayudó a subir a su mujer.

Nuestro burrito no se lo podía creer, 'pero que suerte tengo, me voy a conocer mundo'.

Anduvieron varios días y el burro no desfallecía, subía y bajaba montañas sin rechistar y con una fortaleza increíble.

Una noche muy fría el matrimonio se paró a descansar en un viejo pesebre. El fiel burro se quedó en la puerta esperando a que llegara el día, de repente se escuchó el llanto de un bebé recién nacido, María que así se llamaba la joven acababa de tener un niño¡¡¡¡

El burro curioso se asomó y al ver al pequeño tan indefenso y temblando decidió entrar para darle calor con su aliento. El niño le sonrió y se durmió.


El feo e inútil burro ayudó muchas noches al Niño a descansar y gracias a su pequeño granito de arena cambió la Historia de la humanidad.

Que importante es dar aliento al que lo necesita y que importante es no despreciar al que nos lo quiere dar.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

que necesidad de cuentos como este hace falta en esta vida
Muy bonito

Idoia dijo...

me ha encantado !! que tierno!!!