viernes, 5 de noviembre de 2010

LA CUELA-COLA

Esta entrada de hoy no la he escrito yo, me la enviado mi fiel colaborador, y suscribo todo lo que dice.

“Señorita Pérez, acuda a la caja 3”. Estas palabras despiertan en algunas personas los instintos más primitivos que tenemos.

Os cuento. El pasado lunes estaba haciendo la compra con mi hija Irene, y después de coger los correspondientes yogures bebibles, zumos y demás, nos dirigimos a pagar la compra. Había cuatro personas esperando en cada una de las dos cajas que estaban abiertas, así que me puse detrás de dos señoras que tenían poca compra en su cesta. Aparentemente eran señoras tranquilas, que simplemente estaban realizando la compra diaria. Pero estaba equivocado. De repente la cajera levanto la mirada hacía nosotros, y comprobando la longitud de las colas, dirigió su boca hacía el micrófono, momento en el que empecé a oír un rugido en aumento procedente de las señoras que me precedían. “ …..Perez……3….. “(no pongo lo que dijo porque fue imposible oírlo, pero entiendo que fue la frase con la que he empezado el post de hoy. Comenzó una carrera de obstáculos hacía la caja 3, en la que nada quedó en pié. Lo más grave no fue que todos los chicles y demás chocolatinas ubicados en los exponedores de la compra compulsiva se vinieran abajo, sino que en la lucha encarnizada por hacerse con la pole position en la caja tres, una de las señoras propinó a la otra un codazo en plena nariz, del que, por lo que cuentan en el barrio, todavía no se ha recuperado.

A mi hija Irene le dije que los mayores también jugamos para divertirnos (que le voy a decir)

Para que luego digan que sólo/solo en el coche nos comportamos como animales

8 comentarios:

Anónimo dijo...

jajaja, completamente de acuerdo con lo que dice tu colaborador, muy buen fichaje

Anónimo dijo...

Menudo fichaje. Que crack!

El Abuelico dijo...

No te fies nunca de que por el hecho de que solo haya dos personas, habitualmente señoras, con poca compra, la cosa va a ir rápido.
Yo por suerte para mi, no voy demasiadas veces al super, pero me enerva ver que hay gente que va metiendo con toda la parsimonia del mundo los objetos de su compra dentro de las bolsas y que al final cuando la cajera le dice el importe, sigue metiendo cosas, hasta que recuerda que hay que pagar y empieza a rebuscar dentro de un inmenso bolso la cartera. Es habitual que saque muchas monedas en la mano y que le diga a la cajera frases como esta !Cóbrate que yo no veo¡ o !Espera que creo que tengo los 89 céntimos! .
Estas situaciones ralentizan las colas mucho más que el contenido del carro.
Volviendo a tu entrada yo añadiría que en esas situaciones es de risa ver la cara de "pillos" que ponen los que primero llegan a la caja 3 y que casi siempre son los últimos que han llegado a la cola saturada.

Mayda Villar (Cuatro en la Carretera) dijo...

Muy bien el colaborador, sí señor. Pero estoy totalmente de acuerdo con el Abuelico!

RKRT dijo...

Jaajaajaa
Yo tambien estuve en una cola de esas!!!

tía C dijo...

Al abuelico le diré que los más pelmas son los hombres que tienen que vaciar el carro y llenar las bolsas del súper en un orden preestablecido (conocido sólo por ellos, claro) no pueden mezclar verduras con carne o latas con papel higiénico o botellas de vino con manzanas. ¡¡Desesperantes!!. En cuanto a las colas a mi me pasó en el super de al lado de casa. Es un súper pequeño con las cajas (2) muy juntas. Delante de mi una chica con una compra normal. En la otra caja una señora a la que se la había olvidado pesar algo. Detrás de ella una viejilla. La cajera, muy amable, se fue escopeteada a pesar lo que faltaba. Llega mi turno en mi caja y de repente, la viejilla dice en voz alta " Pues yo ya me he cansado de esperar" y se me pone delante y se cuela. Os podeis imaginar la cara de tonta que se me quedó. Y allá que se fué con sus 100 g de jamón y su alpiste para el pájaro. Pero eso si, sin esperar

marisol dijo...

la verdad las mujeres somos muy pesada,siempre tenemos el dinero o tarjeta en el fondo del bolso
Luego busca el DNI no lo tiene, espera la cola
El hombre siempre lleva meticuloso el, el dinero en la mano ya preparado

La hermanísima dijo...

Vale, vale, pero qué me decís de las CAJERAS que, sin decirte nada, te retan....pasan todos los productos lo más rápido posible y cuando te dicen el importe total "son treinta y siete con veintidos", sabes perfectamente que les encantaría añadir "por cierto, te he vuelto a ganar". Y tú, corriendo sacas el dinero del bolso para no incordiar a señores respetables como el Abuelico, y la cajera sigue mirando la cola, resoplando, como si llevara diez minutos esperando...Viva la compra por Internet!